Abrir una nave industrial es uno de los pasos más importantes para cualquier empresa en crecimiento. Sin embargo, el proceso técnico y administrativo puede resultar complejo si no se cuenta con asesoramiento especializado.
En este artículo te explicamos, de forma clara, los pasos necesarios para poner en marcha una nave industrial con todas las garantías.
1. Estudio previo de viabilidad
Antes de iniciar cualquier proyecto es imprescindible analizar si la actividad es viable en la ubicación elegida.
En esta fase se revisan aspectos clave como:
- Compatibilidad urbanística
- Normativa municipal
- Requisitos ambientales
- Accesos y suministros
Este estudio evita inversiones innecesarias y posibles bloqueos administrativos.
2. Proyecto técnico de actividad
Una vez confirmada la viabilidad, se redacta el proyecto técnico.
Este documento describe la actividad, las instalaciones y las medidas de seguridad necesarias.
Incluye, entre otros aspectos:
- Instalaciones eléctricas
- Protección contra incendios
- Ventilación y climatización
- Seguridad industrial
- Distribución de espacios
El proyecto técnico es imprescindible para solicitar la licencia de actividad.
3. Solicitud de licencias y permisos
Este es uno de los pasos más críticos del proceso.
Dependiendo de la actividad, pueden ser necesarias distintas autorizaciones:
- Licencia de actividad
- Licencia de obra
- Autorizaciones ambientales
- Legalización de instalaciones
Una correcta gestión administrativa permite reducir plazos y evitar incidencias.
4. Ejecución y dirección de obra
Durante la fase de ejecución es fundamental que exista dirección técnica que garantice que todo se realiza conforme al proyecto aprobado.
Esto asegura que la nave cumpla con la normativa desde el primer día.
5. Legalización y puesta en marcha
El último paso consiste en legalizar las instalaciones y obtener la licencia definitiva de apertura.
Solo entonces la actividad puede comenzar con total seguridad jurídica.
Conclusión
Abrir una nave industrial no es solo construir un espacio.
Es un proceso técnico completo que requiere coordinación, experiencia y conocimiento de la normativa.
Contar con un equipo de ingeniería que gestione todo el proceso marca la diferencia entre un proyecto ágil y uno lleno de obstáculos.